Málaga y los malagueños son guays. Si no te lo crees, todo lo que tienes que hacer es adentrarte en la ciudad cuando se pone el sol. Las calles y las plazas están abarrotadas de gente abriéndose paso de un bar a otro. Y literalmente, hay algo para todo el mundo en esta ciudad, ya sea una taberna de estilo tradicional en la que tomar unas pocas cervezas o una elegante discoteca en la que bailar hasta que amanezca.