Los pescadores sabrán de qué estoy hablando: la adrenalina subiendo cuando una pieza grande muerde el cebo y el sedal empieza a chillar deslizándose por el carrete. Todo el mundo a bordo se apresura a entrar en acción, arremolinándose alrededor, el capitán reduce la marcha, tú te quedas pegado a la silla y llega ese momento especial en el que recoges con cuidado, afianzando el anzuelo hasta que finalmente sientes el peso del gran pescado en el otro extremo. Si conoces bien esta sensación o la quieres experimentar, alquilar un barco de pesca en Puerto Vallarta es el modo perfecto de hacerlo.